Lecturas 31/10/2017

Tandil y el fracaso de la Farándula

por
Ángel Orbea Psicoanalista

Tal como se la designa en la jerga periodística, desde hace décadas, se tiene por farándula a la reunión de personajes y comediantes por la noche y en situaciones de divertimento. Convengamos entonces que tal término es propio de adultos y, por lo tanto, un tanto ajeno a la adolescencia y al uso que en Tandil se le viene dando desde hace décadas, donde se lo adoptó para nombrar lo que tradicionalmente se conoce como el desfile de primavera que es una genuina expresión del estudiante secundario, donde se pone a prueba su inventiva y también su libido.

Más allá de los hechos que este año motivaron su oportuna suspensión, tal como hoy está, pienso que la farándula es una mercancía más en la ciudad. Doy algunas razones:

1- En primer lugar rompe el recíproco compañerismo y sus efectos solidarios de comunidad secundaria, deviniendo en un campo de tensiones, a la manera de los barrabravas, con manifestaciones de inusitada violencia callejera.

2- En sus días preliminares y también al final, en muchos casos la farándula configura una previa de largo alcance, por cuanto los adolescentes bajo la mirada de los mayores pujan también por competir en el consumo de alcohol y otras sustancias.

3- Es una mimesis con una exigencia teatral y expresiva que a pesar del enorme esfuerzo de sus intérpretes queda reducida a una simple selección de jurados que la mayoría de las veces no están en condiciones de omitir una sentencia fundamentada, deviniendo así en algo totalmente pasatista y episódico que deja desconformes a la mayoría de los expositores.

4- Solo en forma latente la farándula estudiantil tiene un carácter festivo primaveral, ya que lo que se manifiesta en todos los aspectos es propio de una producción teatral profesional, donde a la hora de resolver se lo hace con una inversión dineraria que siempre genera diferencias.

5- Esto último entra en serie con el ritual de los costos de los viajes de egresados y de la fiesta, lo que configura una suerte de apremio económico que los padres ponen como una proeza con enormes sacrificios, pero también con un enorme desconocimiento de sus adolescentes hijos.

A pesar de esta crítica quiero remarcar que visto que desde la mirada del joven este tipo de manifestaciones representan una suerte de genuino pasaje adolescente que anticipa el inicio de una separación respecto de sus padres. Por esta razón muchas veces se presenta en forma de elación maníaca y desenfreno del lado de los chicos y con cierto efecto casi depresivo por parte de los mayores, que le añaden a la fiesta más de lo necesario.

Ojala en Tandil se revea esta fiesta y que no se la sustituya por el internacional término "Jet set".


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