Tandil 08/03/2018

Las historias del 8M: "Pierdo el presentismo por mi embarazo"

Este jueves, Guillermina no fue a trabajar. Se levantó temprano, como todos los días, pero no siguió la rutina de ponerse el guardapolvos para ir al colegio. Este jueves, Guillermina eligió salir a la calle despojada de su atuendo de docente.

Se puso, sin embargo, una mochila. Sin libros, sin apuntes, sin útiles escolares. Sólo cargada con su propia historia, atravesada por las desventajas que padece por su condición de mujer. Así se dirigió a la plaza que le queda más cerca de su casa. Para encontrarse con otras. Para sentir que la unidad hace la fuerza.

Hoy no es un día más para ella (para ellas). Hoy es su día por antonomasia. Ése que permite levantar la voz y alzarse contra las injusticias. Las mismas que volverá a sufrir mañana mismo, cuando retorne a la escuela.

Guillermina es profesora de matemática, y también trabajadora administrativa del CONICET. Es decir, el Estado es su empleador. Cualquiera diría que eso la favorece, porque la deja al margen de la arbitrariedad y los abusos. Quien lo piense comete un gran error.

Guillermina está embarazada. Esa noticia fue a contar esta mañana a la plaza, durante una de las asambleas que se desarrollaron en nuestra ciudad por el 8M. También contó que su patrón no le va a pagar el plus por presentismo. Porque, en efecto, este año va a faltar. Lo hará por derecho propio, amparada en la licencia por maternidad que la ley le reconoce. Ley que, para el Estado, no es argumento suficiente.

"Desde el día que inicie mi licencia no me van a justificar la ausencia al trabajo, por ende pierdo el presentismo", aseguró en diálogo con Radio Tandil. Habla con conocimiento: el año pasado una compañera suya dio a luz y tampoco le abonaron ese extra. "Están diciéndome que tomarme licencia para ser madre y estar con mi hijo no es justificativo para no concurrir a mi empleo", reflexionó. No se equivoca. Por eso, no duda en afirmar: "El presentismo, más que un premio, es un castigo, un soborno para ir todos los días".

Guillermina sabe que, en lo inmediato, está condenada a perder. Una vez más. Pero no se resigna, por eso fue a la plaza. Ya no lucha por su salario. Lucha para que ésa y otras injusticias se acaben. No está sola: su voz es una más en la multitud. Esa multitud que este jueves toma las calles para visibilizar que este 8 de Marzo no es un "Feliz día".

Crédito foto ilustrativa: Diario El Eco de Tandil

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