Locales 12/03/2018

Pese a la domiciliaria, Méndez fue sorprendido en un viaje a Capital

No es la primera vez que sucede, pero cada nuevo caso indigna. Julio Manuel Méndez, uno de los primeros civiles condenados por delitos de lesa humanidad, quien goza del beneficio de la prisión domiciliaria, fue reconocido durante un viaje en colectivo desde Buenos Aires hasta Tandil.

El episodio tuvo lugar el pasado jueves 1° de marzo en una unidad de la empresa Cóndor-La Estrella que partió desde Retiro a las 13.45. La responsable del hallazgo fue la periodista y escritora local Ivy Cángaro. No lo reconoció de entrada, porque fue una de las primeras pasajeras en subir, pero el destino quiso que el coche se detuviera y todos debieran descender a la espera de otro. Entonces, se dio el encuentro.

"Si el micro no se hubiese roto, posiblemente no lo habría visto", admitió en diálogo con Radio Tandil. "Cuando bajamos, empezamos a sentarnos en las mesitas de una parrilla que estaba cerrada. Ahí lo vi. Le encontré cara conocida, pero empecé a dudar porque yo no lo había visto personalmente, sólo por las fotos del juicio, que fue hace seis años. Además, el más conocido era su hermano, que tenía más imagen pública. Pero lo miré y toda su actitud física me iba confirmando que era quien yo creía, una actitud de desdén, de soberbia, de estar lejos de todo el mundo, sentado inclusive en el único banco que era más alto, como mirando desde arriba", agregó.

Los minutos pasaban y, aunque Cángaro nunca llegó a estar ciento por ciento segura, su sospecha cobraba fuerza. Por eso, tomó su celular y lo retrató, para dejar documentado el hecho. Ya habría tiempo de confirmar o descartar su hipótesis.

"Al regresar a Tandil, pensé que algo había que hacer con eso. Entonces, el viernes a la mañana acudí a la Justicia. Allí me confirmaron que se trataba de él y que estaba junto a su esposa y a otro militar que suele acompañarlo en su prisión domiciliaria, a la que apeló a sus 70 años por problemas de salud", dijo. Y aclaró, como una nota al pie: "Aunque se lo veía muy saludable".

Los días pasaron y la periodista logró averiguar que Méndez estaría haciendo un tratamiento en Buenos Aires, lo que podría explicar su viaje. Aún así, sus dudas persisten: "Una se pregunta, ¿viajar sin un acompañamiento policial es una condición de la que gozan todos los que están en prisión? Porque es un exceso de confianza, ya que podría no volver nunca más".

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