Locales 04/05/2018

Tandil: adolescente denunció que hombre le mostró el pene en la calle

El ataque ocurrió este viernes al mediodía a metros del Colegio Sábato.

Una adolescente de Tandil denunció este viernes haber sido víctima del ataque de un depravado. En horas del mediodía, a metros del Colegio Sábato, un hombre de unos 50 años se acercó a ella, le pidió ayuda para mandar mensajes con su celular y, cuando la tuvo a pocos centímetros de distancia, la tomó de la cintura por la fuerza, le mostró su pene y hasta lanzó: "¿Querés probar?"

Afortunadamente, la joven logró escapar del degenerado y regresar a su casa, donde su familia la contuvo para luego acompañarla a radicar la denuncia. Sin embargo, en la Comisaría de la Mujer, el trato que recibió del personal policial estuvo lejos de ser el esperado (y necesario en un momento traumático como ése).

Así relató los hechos la víctima a través de las redes sociales:

"Hoy cruzando la plaza de Lobería entre Sandino y Richieri, veo a un individuo masculino de edad mayor (entre 50, 60), canoso, no muy grandote, con jean medio sucio -de trabajo-, campera bastante grande, gris oscura, que me dice: 'señorita ¿me puede hacer un favor? ¿Me explica cómo puedo mandar mensajes con este celular?'

Yo, con toda mi buena onda y acción, me acerco y le brindo mi ayuda, cuando de repente me agarra por la cintura bajándose sus pantalones, mostrando su miembro íntimo, diciéndome con gran altura y sintiéndose más superior, atreviéndose a decir: '¿Querés probar?'

Yo, tratando de salir entre empujones y zamarreos, siento que tiene mayor dominio y se atreve a tocarme la cola. 

Puede salir y escapar, ir hasta mi casa. Pude contar con mi mamá, su pareja, mi novio, mi papá, su pareja, y mi prima que supo cómo llegar y calmarme, cuñada y hermanos. 

Lo que hice fue ir a la Comisaría de la Mujer a realizar mi denuncia, en Alem 1058, donde esperé una hora, cansada, asustada sin ningún tipo de asistencia ni recibir un '¿Te ofrezco algo para tomar?' o algo parecido. Estaba decepcionada, con bronca e impotencia. No aguanté más y desbordé. Me alteré. Mi angustia llegó a su nivel máximo. Vi que muchas son las que están en las marchas feministas pero ninguna me ofreció una contención y cuando yo estuve ahí, de las 10 personas que estaban, ninguna se acercó a ver mi estado, mi angustia y mi dolor. 

Encima, cuando yo desbordo entre otras cosas les reclamo que hace una hora estoy con mi papá esperando y una caradura, sinvergüenza, me dice libremente: 'Hará 10 minutitos que están'.

Tras vivir tanta angustia y miedo, escuchar esas palabras te desaniman. Pero yo no me quedé callada. Lo mío no pasó a un acoso mayor, pero fue un acoso. Me invadieron, pensando que tienen algún derecho y no es así. 

No se callen. Hagan denuncias. Escrachen. Seamos mujeres, mujeres unidas. Ninguna persona tiene derecho a creerse superior, a violar nuestra intimidad. Hay mucha mierda en la calle. Tengamos más advertencias".

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